En junio de 2025 tuve la oportunidad de ser parte de JOYSTICK, una exposición colectiva que reunió a más de 65 artistas para reinterpretar el universo de los videojuegos desde el arte contemporáneo. Para mí, como artista peruana, ilustradora y tatuadora, fue una experiencia interesante porque me permitió llevar mi lenguaje visual a un espacio distinto, conectando la ilustración con la cultura gamer.
La muestra organizada por Ilustronauta, Poloverde, Huayamares e Ilustradores de Miércoles, se realizó en la Galería Sérvulo Gutiérrez (Jesús María, Lima), convirtiéndose en un punto de encuentro donde se cruzaban la nostalgia, el diseño y la experimentación artística dentro de la escena cultural en Lima.
Una exposición que conecta arte contemporáneo y cultura gamer
JOYSTICK proponía un ejercicio claro: intervenir siluetas de mandos clásicos de videojuegos, como Super Nintendo, Nintendo 64 o PlayStation, para transformarlos en piezas únicas de arte.
Durante la exposición, que se desarrolló del 12 al 27 de junio, se generó un espacio bastante dinámico donde convivían distintas formas de creación:
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Pintura en vivo
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Talleres creativos
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Conversatorios
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Instalaciones interactivas
Más que una muestra tradicional, fue una experiencia que conectaba distintas generaciones a través de la memoria y la estética de los videojuegos.
Mi intervención: una reinterpretación de Princesa Peach
Dentro de este contexto, mi participación se dio a través de una pintura en vivo durante la inauguración. Decidí trabajar a partir de un personaje muy reconocible: la Princesa Peach del universo de Super Mario Bros., pero llevándola hacia un terreno más cercano a mi lenguaje visual.
La reinterpreté fusionándola con la figura de una sirena, construyendo una imagen que se alejara de lo puramente pop y lúdico, y que pudiera tener una carga más simbólica y atmosférica.
Ilustración, grabado y blackwork aplicados a lo pop
En esta pieza trabajé elementos que forman parte de mi enfoque como artista visual:
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Una reinterpretación desde lo simbólico y lo místico.
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Influencia del grabado y el tatuaje blackwork.
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Uso de la línea como estructura principal para construir volumen y textura.
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Contraste entre lo pop y una estética más tradicional.
Me interesaba que la imagen mantuviera una conexión con el personaje original, pero que al mismo tiempo se sintiera como una pieza propia, con identidad y coherencia dentro de mi trabajo.
Llevar el tatuaje y la ilustración a nuevos espacios
Participar en JOYSTICK también fue una forma de explorar cómo mi trabajo, que principalmente se desarrolla en el tatuaje, puede trasladarse a otros formatos dentro del arte contemporáneo.
Como artista peruana, me interesa ese cruce entre disciplinas: cómo la ilustración, el tatuaje y la gráfica pueden dialogar con otros espacios expositivos, y cómo referencias culturales como los videojuegos pueden reinterpretarse desde una mirada más artística.
Una experiencia que conecta con mi proceso creativo
Más allá del evento en sí, esta participación fue una oportunidad para seguir explorando mi proceso como artista: tomar un referente conocido y transformarlo en una imagen con intención, narrativa y una estética propia.
Ese mismo enfoque es el que aplico en mi trabajo en tatuaje: cada diseño no es solo una imagen, sino una construcción visual pensada desde la composición, la línea y el significado.
Arte, cultura visual y nuevas lecturas
JOYSTICK fue un espacio donde distintas formas de entender la imagen se encontraron. Para mí, fue también una forma de seguir construyendo una propuesta como artista visual peruana, explorando nuevos formatos y llevando mi lenguaje a contextos distintos.
Trabajar desde lo pop, pero filtrado por una mirada más gráfica, simbólica y personal, es una línea que sigo explorando tanto en ilustración como en tatuaje.